Conocí una vez
a un tipo suicida,
no tenia bolsillos
en los pantalones,
ni se ataba los cordones...
Iba zombi por las calles,
a veces parecia
que el suelo le inmantaba,
las luces de neón
le transformaban.
Nunca reconocia
la alegria,
no distinguia la luz de la oscuridad,
se tapaba en verano,
iba desnudo en invierno.
Se hacia el muerto en la piscina,
y saltaba las olas en la playa,
volaba sentado en una ventana,
y odiaba el canto de los pájaros
en la mañana.
Huía cada tres por tres,
y volía sin avisar,
pero nunca al mismo lugar.
Éra contractil al pasado,
y rara vez se columpiaba
en el futuro.
Compraba en un rastro
la verdad,
y se consolaba pensando
que la soledad era
un invento de la sociedad moderna.
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