miércoles, 19 de mayo de 2010

Los ojos amarillos de los cocodrilos

Iris,acaba de enterarse de que su apuesto,rico e inteligente marido,
le está siendo infiel,para más inri,con un hombre...

...¿Dónde están los hombres?...-Gritan las mujeres amotinadas-
Ya no hay hombres,ya no puede una enamorarse.
Iris,se sabia de memoria su lamento:

-O bien son guapos,viriles e infieles ¡Ylloramos!
-O bien son vanidosos,fatuos e impotentes ¡Y lloramos!
-O bien son cretinos,pegajosos e idiotas ¡Y les hacemos llorar!
...Y lloramos por quedarnos solas llorando...

Pero continúan buscándoles,siempre esperándoles.
Hoy son las mujeres las que buscan a los hombres,
son las mujeres las que reclaman a voz en grito,son las mujeres las que están en celo.
¡Y no los hombres!
Rebuscan en internet,es la última moda...
Yo no creo en internet,creo en la vida,en la carne de la vida,
creo en el deseo que arrastra la vida,y si el deseo se agota
es que ya no eres digna de él.

En otro tiempo habia amado la vida,antes de casarse,habia amado la vida con locura...
Y en esa vida anterior habia deseo,esa"fuerza misteriosa que hay detrás
de cada cosa". El deseo que hace que toda la superficie de la piel
se alumbre y desee la superficie de otra piel de la que no sabe nada...
Antes de conocerse ya son íntimos,ya no se puede vivir sin la mirada del otro,
sin su sonrisa,sin sus manos,sin sus labios.Se pierde el rumbo,se vuelve uno loco.
Se le seguiría al fin del mundo,mientras,la razón dice : "pero¿qué sabes tu de él?Nada,nada,ayer no sabias ni su nombre...

Qué hermoso ardid inventado por la biología para el ser humano,
que se creia tan fuerte...
¡Qué triunfo el de la piel sobre el cerebro!
E deseo se infiltra en las neuronas y las embota.
Nos encadenamos,nos privamos de libertad...
En la cama,en todo caso...
El último eslavón d ela vida primitiva.

[Katherine pancol]

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