domingo, 12 de diciembre de 2010

Si...

Madurez

Después de un tiempo descubres
la diferencia entre coger una mano
y encadenar un corazón.

Y aprendes que el amor
no quiere decir depender de la otra persona
y la compañía no quiere decir seguridad.

Y empiezas a descubrir que los besos no son contratos,
y que los regalos no son promesas.
Y empiezas a aceptar el rechazo con la cabeza alta
y con los ojos secos, con la gracia de los adultos,
y no con el dolor de un niño.

Y aprendes a construir tu vida sobre el ahora,
porque el mañana es demasiado incierto.
Después de un tiempo descubres que incluso la luz del sol
quema si te expones demasiado.

Planta tu propio jardín y decora tu alma
en vez de esperar que alguien te regale flores.
Después de un tiempo descubres que tu valor es infinito.

Vivir

Reirse es arriesgarse a parecer tonto.
Llorar es arriesgarse a parecer sentimental.
Alargar el brazo para coger a otro
es arriesgarse a mostrarse uno mismo.

Exponer tus ideas o tus sueños
ante una multitud es arriesgar a perderlos.
Amar es arriesgarse a no ser correspondido

Vivir es arriesgarse a morir.
Tener esperanzas es arriesgarse a no conseguirlas.
Porque el mayor peligro en la vida es no arriesgar nada.
Si no arriesgas nada, no haces nada, oscureces tu existencia.

Quizás te evites sufrimientos y penas
pero tampoco aprendes, ni sientes, ni cambias ni creces, ni amas ni vives.

Encadenado a esa actitud, eres un esclavo.
Has perdido la libertad.

Solo eres libre
si arriesgas

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